Hace unos días el gobierno porteño decidió clausurar la panadería La Burdalesa, en Palermo, tras conocerse una denuncia de un vecino que en un video mostraba cómo unas ratas caminaban sobre las facturas del local. Antes de la clausura, La Burdalesa había sido noticia por otro tema mucho menos traumático. Cuando manejaba la economía argentina desde su sillón en la Secretaría de Comercio, Guillermo Moreno siempre citaba como un ejemplo de cumplimiento de sus acuerdos de precios a La Burdalesa, de la que era un habitual cliente hasta que tuvo que mudarse a Roma.
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