Las armadurías de electrónicos en Tierra del Fuego y las automotrices están en la mira del Gobierno, que las acusa de hacerle perder muchos dólares al país. Días atrás, el presidente de una compañía con marca de lujo afectada por el brutal aumento del impuesto calculaba que el segmento tendría una caída de 50% respecto de las ventas de 2013. Un problema enorme para la cadena de concesionarios y services. Pero el Gobierno quiere más. A fin de cuentas, entre Audi, BMW y Mercedes- Benz no llegan a 2% del total del mercado. El próximo objetivo oficial es una reducción de 30% en el ingreso de importados en las categorías más populares, al menos en el primer trimestre, hasta que comience a cosecharse la soja. Entre esos modelos se cuentan los más vendidos de la que hasta ahora fue la industria estrella del kirchnerismo. La suba de las ventas de unidades era usada como argumento para justificar la supuesta bonanza del país. Ahora, el Gobierno quiere restringir también el ingreso de modelos que fueron -en 2013- seis de los 12 más vendidos y que explicaron más del 24% de los patentamientos totales de automotores.
No hay comentarios :
Publicar un comentario